En el Monumental

River no jugó un gran partido, pero mostró su ambición de siempre, venció a Arsenal y pelea bien arriba

El equipo de Marcelo Gallardo ganó 1-0 gracias a un gol en contra de Emiliano Méndez. Le costó penetrar a la línea defensiva del conjunto de Sarandí, que hace 553 minutos no convierte. Enzo Pérez clarificó con sus pases.
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 08:16

Podrán cerrarse los caminos, pero la ambición es la llave del éxito. Y cuando la búsqueda es constante y no se traicionan las convicciones, el resultado llega por decantación. No jugó un gran partido River, pero intentó siempre ante un rival configurado para defender, conscientes de que cuenta con armas nobles pero con poquita jerarquía. Y el triunfo corto, gracias a un gol en contra, de ningún modo puede reprimir la alegría. Le costó horrores Arsenal, le faltó mayor nitidez en el tramo final de la cancha, más allá del dominio permanente. Pero ganó, claro. Merecidamente. Y es escolta de Talleres, justo cuando se consumió la mitad del campeonato. Avisa que está dispuesto a sostener su candidatura, como marca su historia.

Tiene un ángel River y no es Labruna, que murió hace 38 años y es recordado en la víspera. Clarifica Enzo Pérez, cuando todo parece oscuro. Sus pases siempre son punzantes, la mayoría certeros (93% de aciertos esta noche). Impulsa a sus compañeros desde atrás. La última pelota terminó en sus pies. Todo un testimonio de una noche a pura lucidez.

No hubo sorpresas en el desarrollo. Lo que todos imaginábamos en las horas previas se observó sobre el césped del Monumental: River tomó la iniciativa, manejó la pelota a su antojo y mostró su audacia, a fin de cuentas, es un equipo de autor. Arsenal también llegó con su receta. Y aunque de entrada se paró 4-1-4-1, se replegó permanentemente y terminó a bordo de un 5-4-1, con Nicolás Mazzola abandonado a la suerte de un pelotazo. En este contexto, se esperaba pronto un gol de banda roja.

Sin embargo, hubo un problema que no pudo resolver River en el primer tiempo: pisó poco el área por su falta de profundidad. Fundamentalmente, porque Arsenal anudó sus líneas. Hubo buenas asociaciones hasta 3/4, partiendo con Enzo Pérez y armando un circuito en el que Jorge Carrascal, Nicolás De La Cruz y Agustín Palavecino intentaban encontrar espacios. Julián Alvarez y Benjamín Rollheiser también intervinieron, pero fallaron en la puntada final. Tuvieron las chances más claras, con remates de media distancia. Gastón Benavídez le ahogó el grito al pibe campeón de América. Su derechazo viajaba rumbo al ángulo hasta que se encontró con la cabeza del lateral. El otro juvenil sacudió con un zurdazo el arco de Alejandro Medina, pero la pelota se estrelló en el travesaño.

Necesitaba ser muy preciso River para desarticular la muralla que construyó Arsenal y aunque Carrascal jugó siempre de primera, no estuvo tan fino. Tampoco pudo aprovechar sus laterales. Santiago Simón, improvisado, fue casi un mediocampista, pero no fluyó por la derecha. Y a Fabricio Angileri le plantaron una doble marca: entre Benavídez y Julián Navas se encargaron de anular sus desbordes, siempre picantes.

Arsenal sólo se protegió y jugó largo. Nada de salir de abajo. Medina sacaba lejos y los pases cruzados buscaban a la izquierda, donde estaba Simón y podía aparecer Nicolás Castro. Así y todo, tuvo dos posibilidades, un cabezazo de Benavídez y un remate de Navas que Franco Armani controló sin demasiado esfuerzo.

La posesión fue abrumadora al cabo de esos cuarenta y cinco minutos (76-24), incluso los centrales jugaron delante del círculo central durante un buen rato. No obstante, ese dominio no se tradujo en el resultado.

En el segundo tiempo, el partido siguió en la misma sintonía. Gallardo reemplazó a Carrascal y le dio vuelo a Matías Suárez, que recién está volviendo de una lesión. Y el cordobés recibió de De La Cruz, pero le pegó de zurda, incómodo, por encima del travesaño. Era un aviso de que podía generar peligro en un resplandor.

Y en la jugada siguiente, Palavecino abrió para Suárez, que con un toque habilitó a Angileri, el mendocino por fin pudo encontrar el espacio para desbordar y el centro que saboreaba Alvarez se lo devoró Emiliano Méndez y venció a su propio arquero.

Si hasta entonces no había atacado Arsenal, que hace 553 minutos no hace goles, en desventaja ya no tuvo recursos para inquietar a Armani. Pudo haber pegado algún otro grito River, pero Medina mostró sus reflejos en el final y a Enzo Fernández le anularon un gol por un offside inexistente. Faltó brillo, es cierto, pero sobró avidez ofensiva, aun entre sus desniveles. Bastó para ganar y seguir peleando arriba.

Clarín.- 

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